Jardines verticales en la antigüedad

Los jardines verticales no son nada nuevo aunque todavía a muchas personas les hables de ello y te respondan con un -¿Qué?-. Estas soluciones vegetales dispuestas de manera vertical ya tienen algunos años y cuando decimos algunos, queremos decir muchos. Los primeros intentos de jardines verticales que se hicieron en la antigüedad datan del siglo VI a.C, y fueron denominados como los Jardines Colgantes de Babilonia y clasificados como una de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo, de los cuales (todo hay que decirlo) no se guarda con certeza ni exactitud su verdadera ubicación.

Dichos jardines colgantes, según los escritos conservados, fueron creados bajo la orden del Rey Nabucodonosor II a las orillas del río Éufrates, el cual, abastecía con sus aguas el riego de la vegetación allí implantada. Desde el río, transportaban el agua de riego mediante canales creados que tenían su depósito en la terraza más alta de la edificación, justo al lado del palacio del Rey, y al cual, su acceso estaba totalmente prohibido. El rey Nabucodonosor, mandó crear dichos jardines como muestra de afecto a su esposa Amytis, para que le recordase a su tierra y así mitigar su nostalgia y pena generando diversas composiciones florales combinando árboles frutales.

El hecho en sí de estos jardines, no es que estuvieran colgando, sino más bien era la sensación de estar suspendidos ya que se encontraban ubicados en las terrazas de las edificaciones y sus ramas y hojas caían proyectando ese efecto de sobresalir. Lo sorprendente de todo ello es que ya en ese entonces, se jugaba con la arquitectura y la vegetación, creando impresionantes edificaciones y fuera o no rudimentaria la manera de conseguir esa verticalidad, lo real es que se intentó.

En la actualidad, nos encontramos mucho más avanzados en cuanto a técnica y desarrollo, por lo que si en el s.VI a.C. comenzaron a implementarlo en las ciudades, ¿por qué no comenzara a aplicarlo nosotros a gran escala? Siempre se dice que todo es cíclico y volvemos a los orígenes, por lo que si nos regimos a ello, muy probablemente nos esté ocurriendo que, por necesidad de cambio, estemos retomando las antiguas soluciones que se iban proponiendo implementando la inteligencia del mundo moderno con su desarrollo tecnológico avanzado.

Así pues, los jardines verticales en la antigüedad ya eran una realidad que quedó en los legados para la posteridad y que hoy estamos trabajando para superar con mayores expectativas, la posibilidad de crear un mundo mejor y menos contaminado utilizando los recursos naturales que la tierra nos brinda. Como el regalo que el rey Nabucodonosor II quiso ofrecer, deberíamos ofrecérnoslo nosotros a nosotros mismos y a las generaciones venideras: Un mundo más verde y mejor basado en calidades de aire óptimas y bonitos paisajes adaptados.

-Verdtical-